Oposición a monitorio: cuándo merece la pena y cuánto cuesta

La pregunta que todo el mundo se hace: ¿me va a costar más el abogado que la deuda?

Es la primera duda que aparece. Te llega un monitorio por 1.200 euros y piensas: “Si contrato un abogado, voy a gastar más de lo que me reclaman”. Es una preocupación lógica. Pero en la mayoría de los casos, la respuesta es no.

En este artículo te explicamos con total transparencia cuánto cuesta oponerse a un monitorio, en qué situaciones merece la pena hacerlo, y en cuáles quizá no. Porque la honestidad es la base de la confianza, y preferimos que tomes una decisión informada.

Cuánto cuesta oponerse a un monitorio

Vamos al grano.

Nuestra oposición a monitorio parte de 275 euros + IVA. Eso incluye el estudio de tu caso, la redacción del escrito de oposición y su presentación ante el Juzgado dentro del plazo legal de 20 días.

Para monitorios de cuantía inferior a 2.000 euros, no necesitas procurador (representante procesal), lo que abarata significativamente los costes. En muchos de estos casos, el coste total del abogado es inferior a la deuda que te reclaman.

Para cuantías superiores, puede ser necesario procurador. Te informamos de todos los costes antes de empezar, sin sorpresas.

Y si gano, ¿recupero lo que he pagado al abogado?

Es posible. Si el Juzgado desestima la reclamación y hay condena en costas a la parte contraria, puedes recuperar los honorarios de abogado y, en su caso, de procurador. No ocurre en todos los casos, pero es una posibilidad real que hay que tener en cuenta.

Cuándo merece la pena oponerse

Hay situaciones en las que la oposición tiene muchas posibilidades de éxito. Estas son las más frecuentes:

1. La deuda ha prescrito

Si han pasado más de 5 años desde el último pago (o desde que la deuda fue exigible) y no ha habido ninguna reclamación judicial ni burofax, la deuda probablemente está prescrita. Es una de las defensas más sólidas que existen. El Juzgado está obligado a aplicar la prescripción si la alegas correctamente.

Para saber más sobre plazos y cómo funciona la prescripción, lee nuestro artículo Me reclaman una deuda que no es mía o que ya prescribió.

2. Hay cláusulas abusivas

Esto es especialmente común en tarjetas revolving y créditos al consumo. Intereses superiores al 20% o 25% TAE pueden ser declarados usurarios por los tribunales (siguiendo la doctrina del Tribunal Supremo). Si la deuda incluye intereses abusivos, no solo puedes oponerte: puedes conseguir que se anule parte o toda la reclamación.

3. El importe es incorrecto

Te reclaman una cantidad que no coincide con lo que realmente debes. Puede ser por intereses mal calculados, comisiones no pactadas, gastos añadidos sin justificación o pagos parciales que no se han descontado. Si la cifra está mal, tienes derecho a impugnarla.

4. La deuda fue cedida sin notificación

Muchos monitorios los presentan fondos de inversión o empresas de recobro que compraron la deuda a tu banco o financiera original. Si no te notificaron correctamente esa cesión del crédito, es un motivo de oposición reconocido por los tribunales.

5. La deuda ya fue pagada

Parece obvio, pero pasa más de lo que imaginas. El acreedor original vendió la deuda sin actualizar sus registros, y ahora un tercero te reclama algo que ya saldaste. Si tienes el justificante de pago (transferencia, recibo, extracto bancario), la oposición es prácticamente automática.

6. No reconoces la deuda

No firmaste ese contrato. No contrataste ese servicio. Hay un error en el DNI. Si la deuda no es tuya, debes oponerte.

Cuándo quizá NO merece la pena oponerse

Somos honestos contigo. Hay situaciones en las que oponerse puede no ser la mejor estrategia:

Dicho esto, incluso en estos casos conviene consultar con un profesional antes de decidir. A veces existen motivos de oposición que no son evidentes a primera vista (un interés abusivo camuflado, una prescripción parcial, un defecto procesal).

La consulta inicial es gratuita. Evaluamos tu caso y te decimos si merece la pena o no. Sin compromiso.

Qué necesitas para que tu abogado se ponga a trabajar

El proceso es más sencillo de lo que piensas. Solo necesitas:

  1. La notificación del Juzgado. Es el documento que te ha llegado (normalmente por correo certificado o a través de un procurador). Incluye los datos del procedimiento, la cantidad reclamada y el plazo para oponerte.

  2. Cualquier documentación relacionada. Contratos, recibos de pago, extractos bancarios, correspondencia con la empresa acreedora, burofaxes recibidos… Todo lo que tengas, aunque creas que no es importante.

  3. Tu DNI o NIE. Para identificarte en el escrito de oposición.

No te preocupes si no tienes el contrato original. En muchos casos, especialmente cuando la deuda ha sido cedida, ni siquiera la parte contraria lo tiene. Tu abogado sabrá cómo gestionarlo.

Qué hace el abogado exactamente

Una vez nos entregas la documentación:

  1. Analizamos tu caso. Revisamos la notificación, identificamos al reclamante, comprobamos los plazos de prescripción, buscamos posibles cláusulas abusivas y calculamos si el importe es correcto.

  2. Te informamos. Te explicamos qué opciones tienes, cuáles son las probabilidades de éxito y cuál es el coste. Tú decides.

  3. Redactamos el escrito de oposición. Un documento jurídico presentado ante el Juzgado donde exponemos los motivos por los que la reclamación debe ser desestimada.

  4. Presentamos el escrito en plazo. Lo presentamos telemáticamente ante el Juzgado competente, dentro de los 20 días hábiles.

  5. Seguimos el caso. Si el procedimiento pasa a juicio verbal u ordinario, te representamos hasta la sentencia.

Cuánto tiempo tengo

20 días hábiles desde que recibes la notificación del Juzgado. Si se pasa ese plazo sin que te opongas, el Juez dictará un auto de ejecución y podrán embargarte cuentas, nómina o bienes.

No dejes pasar los días. Cuanto antes contactes con un abogado, más margen tiene para preparar una buena defensa.

El miedo a actuar sale más caro que el abogado

Muchas personas ignoran el monitorio por miedo o por pensar que no pueden permitirse un abogado. El resultado es un embargo. Y un embargo es mucho más costoso que una oposición: genera intereses de mora, recargos, costas judiciales y un problema que se arrastra durante meses o años.

Oponerse no es un lujo. Es proteger lo tuyo.

Para entender el proceso completo desde el principio, lee nuestro artículo Me ha llegado un monitorio: qué es y qué hago. Si quieres saber qué pasa si no actúas a tiempo, consulta Qué pasa si no contesto un monitorio.

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